En la Grecia clásica, tanto Aristóteles como Platón habían puesto ya de manifiesto la importancia de la admiración como emoción y, muy en particular, como generadora de emociones de catarsis en la tragedia griega. Es decir, situaban esta emoción como uno de los desencadenantes de procesos psicológicos más profundos que el teatro ayudaba a poner de manifiesto. También Descartes situó la admiración entre las cinco grandes pasiones, junto al amor, el odio, la alegría y la tristeza. Sin embargo, pese a su evidente importancia, la ciencia ha estudiado poco esta emoción.
La escasa literatura científica existente se ha producido, casi exclusivamente, desde la línea de trabajo del psicoanálisis, y vincula el estudio de esta emoción con la envidia en cuanto que ambas emociones tienen en su base la comparación social.
La emoción de la admiración ha sido vista como un proceso transitorio, afectivo, con implicaciones cognitivas y de conducta; en parte consciente en parte inconsciente, y que tiene específicos contenidos de fantasía que dependen de las experiencias vividas o de factores situacionales. Descrita así ya puede verse que no se trata de una emoción precisamente inocente.
Cabe destacar que dada esta emoción se produce cierta distorsión cognitiva. Es decir, tendemos a ver lo que nos gusta en los demás o en las cosas que admiramos, pero al mismo tiempo nos volvemos muy subjetivos y muy poco críticos con esas cosas. En la base de todo ello hay dos procesos importantes: la idealización y la imitación o emulación.
La emoción de la admiración se regula al darse cuenta de los mecanismos que conlleva y objetivar aquellas situaciones que producen admiración. Por lo tanto, el no tomar decisiones rápidas e importantes bajo la influencia de la emoción pasa a ser significativo. Nunca la reflexión es tan fundamental como en los procesos de admiración, ya que nos induce a pensar de forma idealizada que estamos ante algo bueno y eso mismo baja nuestras defensas ante la toma de decisiones.
Referencias:
Redorta, J., Obiols, M., Bisquerra, R. Emoción y conflicto. Aprenda a manejar las emociones. Paidós, 2006.







