Actualmente, la mayor parte del tejido empresarial valora cada vez más en sus colaboradores y líderes las soft skills, como la comunicación, la empatía, etc., de manera que el líder con poderes absolutos y autocrático está cayendo en desuso. Los retos que exige el entorno actual se apoyan en equipos multidisciplinares con personas que presentan diferentes perfiles, actitudes y aptitudes.
En este contexto, el líder del equipo no tiene por qué ser un experto de la materia o el que más sepa del tema. La clave para dirigir y desarrollar a los equipos se basa en el liderazgo, es decir, la capacidad para extraer lo mejor de los colaboradores para alcanzar resultados superiores.
Tipos de líder
Como líderes, es necesario saber identificar las situaciones, proyectos o momentos para poner en juego un estilo de liderazgo u otro. Para ello, resulta interesante utilizar la matriz de Eisenhower, donde se pone en relación la importancia de una acción concreta y el tiempo disponible para acometerla (urgencia). Aunque se ha empleado en el ámbito de la gestión del tiempo personal para tomar decisiones cuando hay múltiples tareas a acometer, se puede trasladar perfectamente al ámbito de la gestión de personas. Estas decisiones son: Hacer (priorizar y atacar inmediatamente), Planificar o decidir (postergar sin demasiado problema), Delegar (trasladar a otra persona), Obviar o eliminar (ignorar sin consecuencias significativas).
Teniendo esto en cuenta, hay que ser capaces de posicionarse (como líderes y a los equipos) en el cuadrante en el que se puedan acometer las cuestiones importantes con cierto margen de tiempo para alcanzar soluciones eficaces, es decir, en la zona de “Planificar y decidir”.
Si vamos más allá y relacionamos esta matriz con los diferentes estilos de liderazgo a aplicar, obtenemos una matriz como la siguiente:
- Líder ejecutivo: este tipo de liderazgo debe ponerse en juego cuando no hay tiempo para acometer una acción importante. Aquí, necesitaremos a alguien experto, resolutivo y que dirija una acción inmediata.
- Coach o mentor: es el líder ideal cuando exista una tarea que puede ser delegada, ya que permitirá una mayor confianza e involucración en el proyecto.
- Sistema o proceso: ante situaciones no urgentes y no importantes, existen dos opciones. Por un lado, obviarlas en su totalidad (especialmente si son tareas a realizar por nosotros mismos) o confiar en que los procesos/sistemas implementados las resuelvan de manera automática.
- Líder experto: es el cuadrante en el que se dispone de tiempo para planificar las acciones, tomar decisiones reflexionadas y buscar así soluciones óptimas que no se vean afectadas por la urgencia de un plazo crítico. Aquí es donde aparece la figura del líder que integra las habilidades soft, la capacidad para llevar a los equipos a lograr los objetivos definidos y para hacer que crezcan profesionalmente.
Lo anterior no implica que los otros estilos no tengan ya cabida, sino que hay que entender y activar el mejor estilo en cada escenario, teniendo en cuenta que el “Líder experto” es el que mejor puede hacer frente a entornos cambiantes e inciertos como los actuales.
Iglesias, Gorka. (2023, junio). El líder experto… en liderazgo | Harvard Deusto Business Review. Recuperado 4 de junio, 2023, https://www.harvard-deusto.com/el-lider-experto-en-liderazgo







