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¿Por Qué Usar La Gamificación En La Formación De Tus Colaboradores?

Las organizaciones se han visto forzadas a ajustar sus programas formativos para que sigan aportando valor a sus colaboradores, incluidas las nuevas generaciones, más demandantes de nuevos aires. En este contexto de innovación en formación y desarrollo, han crecido las compañías que apuestan por nuevas fórmulas de aprendizaje, conscientes que ofrecer a sus empleados una experiencia formativa más efectiva y atractiva resulta más ventajoso. Entre estas nuevas fórmulas, la gamificación se ha erigido como una metodología clave, especialmente para conseguir aumentar el engagement en los procesos formativos.

El valor de la Gamificación

En este sentido, conseguir enganchar a los empleados en la formación ha sido, hasta ahora, uno de los mayores retos para empresas y departamentos de Recursos Humanos. Por eso, sumar puntos, llegar a los puestos más altos de los rankings y competir con los compañeros suelen ser grandes alicientes para que los colaboradores sigan formándose.

La gamificación se traduce en un proceso de aprendizaje más dinámico, una mayor retención del conocimiento y un mejor cambio comportamental. En el futuro, éstos se traducen en más éxitos para la compañía, a menudo en forma de mayor productividad, retorno de la inversión, lealtad de los empleados y satisfacción del cliente. Una encuesta realizada por el Grupo Aberdeen indica que las organizaciones que practican la gamificación experimentaron una mejora del 48% en el compromiso de los empleados (en comparación con el 28% con las organizaciones que no implementaron la gamificación) y una mejora del 36% en la rotación de empleados (en comparación con el 25%). Estas diferencias sustanciales en la mejora apuntan directamente a los beneficios de usar escenarios parecidos a los juegos para motivar a los empleados. 

 

¡A aprender… jugando!

El principal valor que tiene la gamificación es que trabaja con las necesidades, deseos e instintos de los jugadores:

Recompensas: Nos encanta recibir regalos cuando cumplimos con una meta. Incluso cuando somos niños, nos hace felices recibir un premio cuando hacemos nuestras tareas o sacamos buenas notas. La gamificación trabaja con este comportamiento aprendido, porque los premios nos motivan para hacer tareas incluso si no nos gustan.

Avance: Nos gusta progresar y mejorar a lo largo de nuestras vidas. Necesitamos tener la sensación de que vamos mejorando día a día. La gamificación utiliza esta necesidad de progreso para motivar a los jugadores.

Competición: A todo el mundo le gusta ganar. Siendo niños queremos ser los más rápidos en una carrera. En los estudios o el trabajo queremos ser los mejores. Si conocemos a nuestros competidores este deseo de vencer es aún mayor.

Reconocimiento: La gamificación apela a la necesidad que tenemos de reconocimiento. Los juegos hacen posible compartir rendimientos con otros jugadores.

Entretenimiento: El placer es una necesidad humana básica. Nos gusta relajarnos y disfrutar. Los elementos lúdicos de la gamificación retribuyen ese deseo de entretenimiento.

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En un entorno de búsqueda del talento cada vez más poblado por millennials, la mayoría de los cuales creció jugando a videojuegos, y muchos de los cuales reportan bajos niveles de compromiso hacia la relación empresa-empleado, la gamificación puede ser la mejor manera de abordar la formación, entre otros procesos de gestión de personas. Los enfoques tradicionales para la formación de un nuevo empleado pueden resultar arduos y consumir mucho tiempo. El uso de los principios de la gamificación no sólo hace que el proceso sea más divertido, sino que también aumente la retención de estas nuevas habilidades y se mantenga a los empleados más involucrados.

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