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¿Por Qué Es Tan Importante Recursos Humanos En La Gestión Del Cambio?

Nos encontramos en tiempos en los que reinan la incertidumbre y la visión de un futuro borroso, no solo por la crisis generada por la COVID-19, sino por todas las consecuencias que se han derivado y que en los próximos meses se harán más explícitas. Es por ello que, ante el aluvión de cambios que sufrirán las compañías, es primordial saber cómo gestionarlos para que la adaptación sea lo más efectiva y, dentro de lo que cabe, lo menos dolorosa posible.

Recursos Humanos como piloto del cambio 

Cada vez que hay cualquier tipo de cambio en una compañía (nueva dirección, una herramienta tecnológica, un nuevo proceso o metodología de trabajo, etc.), hay que analizar, en primer lugar, las necesidades de las personas afectadas y, por otro lado, plantear acciones para hacerlo con sentido y fluidez. Con todo, el objetivo de la gestión del cambio no deja de ser el facilitar ese cambio a las personas de la organización, lo que repercutirá en la salud de la compañía. En esta línea, son las personas las que actúan como barreras: si ellas no cambian, la compañía tampoco lo hará.

Así, ¿cómo abarcar estos proyectos de cambio? En líneas generales, la gestión de un cambio tiene que ver con la gestión de las personas afectadas. Por ello, es imprescindible tener criterio para conocer sus necesidades y un foco estratégico para dotar de sentido a ese cambio. De esta manera, la función de los departamentos de Recursos Humanos debe situarse en el expertise de las personas que conforman la empresa y sus necesidades y en poner el foco en el lugar adecuado, convenciendo a la organización de su idoneidad y corrigiendo en caso necesario.

Etapas del cambio

Desde RRHH se deben poner las bases para que el resto de la compañía abrace el cambio y lo incorpore en su nueva rutina. Con esto en mente, veamos las 7 etapas necesarias para gestionar los cambios de una manera efectiva:

Detectar la situación actual y describir cómo visualizas el futuro

Estudiar el impacto del cambio en tus productos o servicios: qué tareas, personas, cantidad de tiempo y dinero lleva implícito la gestión del cambio y cómo puede afectar negativamente a lo que ofreces al mercado.

Pensar en acciones que aseguren la idoneidad de tus productos o servicios: qué acciones son necesarias para salvaguardar situaciones negativas previamente detectadas. La anticipación es clave.

Recursos disponibles: es vital pensar en los recursos disponibles para hacer frente al cambio. ¿Hay que introducir nuevas funciones? ¿Hay que reasignar posiciones y tareas? ¿Cuánto tiempo es necesario para instaurar el cambio? ¿Necesitamos asesoramiento externo?

Analizar la rentabilidad: para saber si es conveniente o no realizar un cambio, hay que estudiar su rentabilidad, entendida como la relación entre beneficio e inversión.

Implementación del cambio: tras haber analizado el impacto y concluido acerca de su idoneidad, es momento de implementarlo en la organización. Para ello, habrá que identificar las (nuevas) tareas que se deben desarrollar y comunicarlas a los equipos implicados. En línea con lo anterior, es imprescindible la figura de Recursos Humanos para movilizar a la organización y saltar esas barreras y resistencias que frecuentemente existen ante los cambios. En este punto, la comunicación del cambio también tiene un rol importante. Se deben establecer canales de comunicación efectivos para asegurarse en todo momento que todos los colaboradores implicados en el cambio conocen sus beneficios, cómo les afecta y qué recursos tienen a su disposición para hacerle frente.

Seguimiento del cambio implementado: una vez se haya implementado y se empiecen a ejecutar las tareas relativas a ese cambio, es indispensable realizar un seguimiento para comprobar su correcta ejecución. La frecuencia del seguimiento es directamente proporcional a la complejidad del cambio en cuestión y al volumen de acciones necesarias.

En definitiva, desde los departamentos de Personas, saber dónde estamos, dónde queremos estar y qué tenemos que mejorar para alcanzar ese destino será en definitiva, la clave del éxito de la gestión del cambio, sobre todo en tiempos de crisis.

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