PeopleArt – Making the difference

Cómo liderar en épocas de crisis

photo-of-woman-wearing-eyeglasses-3184405

¿Por qué es distinto el liderazgo en estas épocas? Lo que caracteriza las situaciones de incertidumbre es la falta de certezas. El líder debe desarrollar, en aquellos que dependen de él, mayor adhesión que en tiempos normales. Podemos decir que las épocas de crisis se caracterizan por la modificación, de manera incierta, de la situación actual hacia una que se aprecia potencialmente desfavorable. Por eso conllevan mayor preocupación por el futuro y por las consecuencias de las acciones que se realizan y las decisiones que se adoptan. En estas circunstancias se pone a prueba la capacidad del líder para: 

Comunicar su visió

 “Vender” sus sueños 

 Transitar el cambio 

 Alcanzar el estado deseado

 – Lograr que se acepte que la situación final es la mejor que se podía obtener con el tiempo y los recursos disponibles, dentro de un contexto que no puede ser negado 

Al preguntarnos sobre cuáles son las cualidades que debe poseer un líder para hacer frente a tiempos de crisis como el actual, proponemos tres para su análisis. Así, el líder para tiempos de crisis debe ser capaz de articular una visión, difundir su ejemplo y ser cercano 

 

Un líder para tiempos de crisis debe tener visión 

Un líder para tiempos de crisis debe tener una visión, es decir una idea del futuro hacia el que se dirige y los caminos que deberá transitar para alcanzarlo. Debe ser capaz de contagiar la visión a sus seguidores. Ésta se compone de objetivos y proyectos que deben ser claros, concretos y alcanzables. Quizás alguno pueda cuestionarse si, agobiados por la complicada situación en la que estamos inmersos, con dificultades presupuestarias, con incertidumbre económica, con la imposibilidad actual para concretar lo inmediato, tiene sentido o es razonable tener proyectos. Y la respuesta es un enfático “Sí: hacen falta proyectos para avanzar hacia el futuro. Hacen falta sueños ilusiones que impulsen los intereses de las personas y para poder apostar al futuro. Esas imágenes permiten vislumbrar que el trabajo que uno hace construye, edifica y perdura, poniendo a cada miembro del equipo en actitud de hacedorpermitndole superar el presente incierto y proyectarse hacia un futuro mejor, sabiendo que, desde su posiciónes capaz de influir, de modelar, de crear. Esa es la actitud que el líder debe inspirar, fomentar y promover entre sus seguidores. Para ello, él mismo debe estar personalmente comprometido y convencido de la validez de lo que hace, de la posibilidad de alcanzar los objetivos y de su razonabilidad.  

Esas metas no deben ser fáciles ni sencillas. Deben estar por encima de las expectativas comunes, pero siempre deben ser alcanzables. Hay que apostar por lo complejo, lo difícil, lo que agrega valor, al avance y al progreso. En síntesis: hay que construir futuro en las imágenes mentales de los colaboradores, un futuro en el que ellos sean protagonistas y arquitectos comprometidos con esa nueva realidad que construyen con su accionar. Un líder para tiempos de crisis debe tener proyectos claros y debe ser capaz de contagiarlos a sus seguidores. 

 

Un líder para tiempos de crisis debe difundir su ejemplo 

Un líder debe ser ejemplar siempre. Debe ser modelo para quienes lo siguen, debe ser el espejo en que se miran sus seguidores. Sin embargo, creemos que, en situaciones de crisis, cuanto más profunda y terminal se presente, mayor transparencia debe pedirse a la figura del líder. Sólo será seguido quien posea honestidad personal y prestigio profesional. La honestidad debe ser cristalina e indudable. Es particularmente importante que el líder en tiempo de crisis sea identificado como ejemplo de austeridad y que las dificultades, privaciones o limitaciones propias de la transición sean sufridas también por él con el mismo impacto que sobre el resto, porque compartir las penurias le brinda una autoridad moral que potencia la adhesión de su gente.  

¿Qué decir acerca del prestigio del líder? Debe ser capaz de transmitir magnetismo personal, deseos de seguirlo, imagen positiva, la sensación de que es alguien de acción que reflexiona y decide. Una persona que, en situación de crisis, será capaz de sofrenar sus dudas, ignorar sus miedos y articular una respuesta, la respuesta que sus colaboradores esperan de él. Capaz de convivir con sus temores hasta que se salga de la situación. El prestigio se construye trabajosamente todos los días y se pierde en unos pocos segundos de indecisión. El líder debe ser consciente de ello y preocuparse por cuidarlo, mantenerlo y acrecentarlo con su actitud proactiva, su voluntad incansable y ejerciendo sin vacilaciones la responsabilidad que le ha sido confiada. 

 

Cómo liderar en épocas de crisis

 

Un líder para tiempo de crisis debe ser cercano 

Un líder para tiempos de crisis debe ejercitar una sensibilidad particular que le permita contener a quienes dependen de él. Debe privilegiar la comunicación con todos y cada uno de sus colaboradores personalizándola y haciéndose eco de sus necesidades, invirtiendo su tiempo en construir puentes de consenso y cooperación, privilegiando las situaciones que producen mayor armonía sobre las decisiones que, aunque justas, puedan provocar fisuras entre sus colaboradores. Debe conducirse más como entrenador del equipo que como su jefe. Debe comprometer toda su capacidad, su sabiduría, sus aptitudes para relacionarse, convencido de que deberá escuchar mucho y hablar sólo lo necesario. Debe dedicar mucho tiempo y esfuerzo a conocer los problemas de su gente para estar al tanto de lo que les sucede. Aunque no pueda resolver todos los problemas, sus colaboradores deberán saber que pueden contar con él, que son importantes, que serán escuchados y que sus problemas serán planteados y, de ser posible, resueltos. Para ello, es necesario disminuir la distancia en las organizaciones jerárquicas y facilitar el contacto, mejorando el acceso al líder. El valor del contacto personal no debe ser subestimado, ya que es el que produce la diferencia e incentiva la identificación con el líder y sus proyectos.  

El líder debe ser capaz de reconocer las cualidades de cada uno de sus colaboradores, ubicándolos y dándoles responsabilidades de acuerdo con sus talentos. Debe aspirar a tener los mejores profesionales que pueda conseguir, pero siendo capaz de trabajar con los que el azar o la fortuna, sus superiores o la organización han puesto bajo su mando, sin quejarse de sus flaquezas o limitaciones y obteniendo los mejores resultados posibles de cada uno de ellos. Debe infundir optimismo, mentalidad ganadora, convicción de que las metas van a ser logradas y que todos participarán de los beneficios del éxito. Hacia afuera, debe ser generoso con los triunfos y propietario exclusivo de los fracasos de su equipo. Un líder conserva siempre sus puertas abiertas para estar disponible y poder contener a quienes dependen de él, y mantiene una luz encendida que sea fuente de inspiración, guía en la oscuridad y faro en la tormenta.  

 

Con todo, la habilidad del líder consiste en demostrar que, aun en tiempos difíciles, los éxitos son posibles, somos capaces de logros trascendentes, podemos confiar en nuestras fuerzas y que existen motivos para creer y esperar un futuro mejor. 

¿Te ha gustado el artículo? Compártelo en tus redes:
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

¡Y no olvides suscribirte al blog!

Deja un comentario