Las nuevas maneras de emprender

Las nuevas maneras de emprender

La chispa que enciende la pasión creadora de una persona emprendedora por valores (“EpV”) no acostumbra a seguir el patrón lógico habitual de responder a una buena oportunidad de mercado para obtener beneficios económicos, para satisfacer su necesidad de logro o, simplemente, para tratar de sobrevivir. Para emprender, una necesidad humana no resuelta, una injusticia o un daño medioambiental despiertan su consciencia (darse cuenta) y su conciencia (tener en cuenta) especialmente sensibles y, en lugar de mirar para otro lado, decide buscar su felicidad dedicando su vida profesional a dar a este reto una respuesta coherente y eficaz. Y lo hace a través del diseño y gestión de un proyecto de empresa específico, dotando de un modelo de negocio o lógica económica y organizativa que lo haga viable.

Sean o no lucrativas, las iniciativas de emprender por valores pueden agruparse en tres tipos:

  • Iniciativa social canalizadora de recursos económicos colectivos: no siempre es necesario o factible encontrar oportunidades de mercado para abordar problemas sociales y crear un proyecto económicamente autosustentable. Este es el caso de las organizaciones no lucrativas (ONL u ONG), cuyo “modelo de negocio” o lógica de financiación se produce a partir de la canalización de recursos privados o públicos. Habitualmente, estas organizaciones adoptan la forma jurídica de asociación o fundación. 
  • Empresa social: es la alternativa de innovación social más propiamente empresarial, ya sea en forma de sociedades anónimas o cooperativas, aunque también pueden ser fundaciones abiertas al mercado. Se trata de una iniciativa económicamente autosostenible a través de la venta de productos o servicios que son en sí mismos la solución directa al problema social o medioambiental detectado (empresa social directa) o que financia indirectamente la solución al problema (empresa social indirecta), como es el caso de las empresas de inclusión social.
  • Sistemas de valor híbrido (SVH): ambos tipos de iniciativas de emprender por valores pueden establecer alianzas estratégicas con empresas privadas fundacionalmente orientadas al mercado, pero genuinamente preocupadas por su “triple cuenta de resultados”: financieros, humanos y medioambientales. Esto es lo que se está empezando a llamar sistemas de valor híbrido, cuya intención de impacto positivo en el mundo no se limita a acciones aisladas de “RSC”, sino que se concreta en proyectos de alianza mutua de alto valor recíproco.

Nuevas maneras de emprender

Todos estos fenómenos de innovación social impulsados por los EpV se sustentan en una forma de pensar y de hacer las cosas característica. David Bornstein, después de entrevistar a un buen número de ellos, identificó que, además de un “fuerte impulso” de orientación ética al bien común que les caracteriza, tenían cinco disposiciones o valías actitudinales comunes:

1. Disposición para cambiar el propio punto de vista: poseen determinación flexible.

2. Disposición para compartir méritos: tienen la humildad de todo buen líder.

3. Disposición para deslindarse de las estructuras dominantes: buscan libertad de acción.

4. Disposición para atravesar fronteras disciplinares: su conectividad creativa les lleva más allá de las disciplinas en las que inicialmente se han formado.

5. Disposición para ir haciendo tranquilamente: trabajan de forma persistente y a largo plazo.

Las iniciativas de innovación social propias de los EpV se sustentan en una serie de principios que constituyen una evolución humanista de la lógica de fines y medios característica de las empresas tradicionales.

1. La sociedad como reto y el mercado y el dinero como medios: para los emprendedores por valores resulta evolutivamente inteligente contemplar el mercado y el dinero como medios esenciales para la puesta en práctica de su propósito de contribuir a dar respuesta a retos sociales o medioambientales a través de su proyecto. Para ellos, el beneficio económico deja de ser el fin último de la empresa, y menos sin límite y a costa de lo que sea, incluso de su propio bienestar emocional y desarrollo personal.

2. Liderazgo por valores: los EpV comprenden que, si los integrantes de la empresa deben desarrollar todo su talento y potencial de trabajo para llegar a cocrearla hasta su máxima expresión, necesitan unos valores finales de visión y de misión en los que realmente puedan creer y dotar de pleno sentido, y también necesitan ser tratados verdaderamente como fines a desarrollar, no como meros “recursos humanos a optimizar”. En las nuevas maneras de emprender, solo si los miembros de la organización se sienten tratados como personas y atribuyen pleno sentido a su trabajo, darán lo mejor de sí mismos para generar productos o servicios de máxima satisfacción para el cliente.

3. Promoción del consumo consciente y colaborativo: un factor determinante de la emergencia de un nuevo paradigma socioeconómico basado en valores poscapitalistas será la influencia del gran poder del consumidor participante en iniciativas de nueva economía consciente y realmente colaborativa. Dentro de las iniciativas actuales de la denominada economía colaborativa, propiciadas por la existencia de la red y que se manifiestan en los más diversos sectores (vivienda, transporte, energía, etc.), existen dos posibles intenciones fundacionales: las que simplemente constituyen formas de generación de nuevos mercados lucrativos (que podrían llamarse “pseudocolaborativas”), y las creadas por los EpV, cuyo fundamento y legitimación social están basados en valores éticos como la solidaridad o el respeto medioambiental.

4. La Naturaleza como fuente de vida a cuidar y aprendizaje: hablar de cuidado y amor a la Naturaleza significa honrar nuestra fuente de vida en mayor medida que referirnos a ella con el eufemismo de “medio ambiente”. Para un EpV, la Naturaleza no es un recurso ilimitado a explotar de forma indiscriminada, sino que debe ser cuidada y admirada activamente, tanto para reorientar la forma de producir como para diseñar la forma de organizarse basada en sistemas vivos.

5. Actuar desde una plena presencia: la inteligencia de valores característica de los EpV surge de su capacidad de conexión con lo mejor de sí mismos, para lo que les resulta fundamental disponer de recursos de desarrollo personal tan intangibles e importantes como son el tiempo propio y el silencio interior.

En definitiva, emprender por valores constituye una gran fuerza creadora de futuro para contribuir a solucionar los problemas de nuestra época y para fomentar la creación de organizaciones de trabajo con pleno sentido, así como para la evolución de los planteamientos de responsabilidad social de las empresas hacia soluciones todavía más innovadoras y transformadoras del sistema.

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